Libre de TOC

Cuando me diagnosticaron con TOC, me indicaron que es una condición incurable, que siempre perdura con uno y que solo queda aprender a lidiar con ella. Y esto es lo que asimilé. Pensé que el TOC era parte de mi ser y que no podía librarme de él. Así que, durante los primeros años desde mi diagnóstico, no intenté mejorar mi situación. Ni siquiera creía que una vida sin TOC era posible—después de todo, ya venía exhibiendo los síntomas del TOC mucho antes de conocer el nombre de esta condición.

El estado de ser de tener TOC

Trastorno obsesivo-compulsivo. El nombre puede ser una espada de doble filo: delinea e ilumina, hasta aquello que nos rehusamos a reconocer. Ahora que ya sabía cómo referirme a aquello que me aquejaba, el nombrarlo lo convirtió aún más vívido. El TOC se volvió parte de mi identidad o, mejor dicho, se volvió mi identidad. Ya no me identificaba como una persona audaz, una persona libre, una persona feliz—ahora, era una persona con TOC. Describirme afirmando que “tengo TOC” me resultaba útil para describir mi experiencia, pero también me resultó ser una pendiente resbaladiza: me olvidé de que yo no soy la experiencia.

Al afirmar que “Tengo TOC”, estaba afirmando que “Yo soy una persona con TOC”. ¿Qué es ser una persona con TOC? Aquel que ocupa ese estado de ser se convierte en medio para expresarlo. Si estoy en el estado de ser saludable, expreso salud. Si estoy en el estado de ser rico, expreso riqueza. Y si estoy en el estado de tener TOC, pues expreso TOC.

Si tienes o has tenido TOC, en cualquier grado de intensidad, conoces qué es expresar TOC: las obsesiones saturan tu mente con cuestionamientos de (aparentemente) vida o muerte, y tienes menos tiempo para hacer lo que tu alma anhela debido a las compulsiones. Aquellos momentos de aparente estabilidad después de las obsesiones-compulsiones son efímeros, desvaneciéndose apenas percibes un desencadenante (que puede que estés evitando debido a la ansiedad que se presenta, a pesar de que el desencadenante sea algo que o alguien a quien amas).

El fugaz “por fin”

El TOC es un ciclo que se alimenta a sí mismo: desencadenante (situación neutra a interpretar), obsesiones (si la situación es interpretada como posibilidad no deseada), y compulsiones (para erradicar la posibilidad no deseada [pero una posibilidad no puede ser erradicada… {¡por esto el razonamiento del TOC es defectuoso!}]). Cuando la ansiedad que surge de las obsesiones es apaciguada con las compulsiones, es tentador utilizar esta estrategia para seguir “deshaciéndose” de posibles males—después de todo, funciona, ¿no? Funciona para mantenerte en ese ciclo, sí: el TOC calma las obsesiones a corto plazo, pero no ataca la raíz (“falta” de seguridad interior), por lo que el ciclo continúa a largo plazo.

Dándole rienda suelta al TOC, las obsesiones se suelen volver más recurrentes y más intensas, extendiéndose a otras áreas de la vida. Las compulsiones se suelen volver más enmarañadas, demandando más tiempo, repeticiones, pasos, y/o distintas acciones. Así, es cada vez más difícil alcanzar ese sentimiento de alivio, ese sentimiento de “Hecho.”: “Por fin, estoy a salvo, puedo continuar con mi día”.

La cosa es que este “por fin” nunca es definitivo. ¿Por qué? Porque mientras no hayas dejado de ocupar el estado de ser que es ser una persona con TOC, sigues pensando, sintiendo, y comportándote según este estado de ser.

La claridad del nombrar

¿Recuerdas que mencioné que el nombrar al TOC lo convirtió aún más vívido? Esto no fue solamente “negativo”: esta vividez TOC trajo consigo claridad, la claridad de saber qué es lo que tener TOC engloba. Pero mi alma deseaba libertad de expresión y de experiencia. Dos distintas realidades personales incompatibles, una habiendo sido exteriorizada. Arella con TOC. Arella libre.

No fue sino años después que, avanzando en mis estudios metafísicos, aprendí sobre los estados de ser y me di cuenta de que, efectivamente, estas “dos Arellas” son simplemente dos distintos estados de ser. Y el único ocupante es Consciencia—no es “yo” (lo que solemos percibir como nosotros mismos, nuestra identidad), sino el YO SOY. Con mis conocimientos de la mental realidad, me pregunté a mí misma: ¿Por qué no aplicar lo que sé sobre cambiar estados de ser al TOC? Entonces, basándome en la hipótesis de que se puede librarse del TOC de esta manera, hice un experimento…

Transforma tu vida encarnando tu identidad deseada

Y, al transformar mi vida, concluí que sí se puede (por supuesto que sí se puede, ¡hay infinitas posibilidades!). En este post no entraré en detalles sobre mi experimento ni todos los sí-creíbles cambios que surgieron en mi vida al poner en práctica mis conocimientos de mentalidad y metafísica. El objetivo de este post es abrir tu mente a nuevos conceptos que alumbran nuevos caminos: la clave es abordar el TOC como un estado de ser. Tú, el verdadero tú, no es “tú con TOC”: eres Consciencia. Al presentarte, ¿acaso no dices ““Hola, yo soy [tu nombre aquí]”? El YO SOY es universal, es el ser que está en estados de ser, jugando el rol de cada uno de nosotros. Y el estado de ser que ocupamos mentalmente, ocupamos físicamente.

El YO SOY se une con el objeto de su afecto, ya sea “bueno” o “malo”. Si quiero materializar ser una persona con TOC, me uno con este estado de ser. Y si ahora quiero materializar algo distinto, lo que quiero lo asumo como mi verdad (Ley De Asunción). Ahora, si has leído más posts míos, frecuentemente hablo sobre encarnar tu identidad deseada. Entonces, lo llamaré Ley De Identidad: igualas aquello con lo que te identificas. La palabra “identidad” inspira individualidad e integridad—no se refiere a un solo estado de ser que ocupas, sino a todos aquellos estados de ser que ocupas simultáneamente (ser saludable, tener un negocio exitoso, estar en una relación amorosa, etc.), los cuales forman tu identidad encarnada. No es solo centrarse en un aspecto de tu vida, sino en la totalidad de ella. Dependiendo de tu propio camino, esta visión global puede resultarte favorable.

Con mis clientes y personalmente, utilizo los fundamentos prácticos de la encarnación de identidad deseada para desencadenar transformación. A través de reconfiguración cognitiva, afectiva, y conductual, logramos traer aquella concepción etérea que tenemos de nuestra identidad deseada “abajo” al plano terrenal y la corporeizamos al pensar, sentir, y comportarnos como nuestra identidad deseada aquí y ahora—esto es encarnarla.

Conclusión

Es así como me libré totalmente del TOC, al encarnar mi identidad deseada, todo aquello que quiero ser. Fui de tener la mente plagada de obsesiones, mi energía mental y física carcomida por compulsiones, y horas y horas de mis días desesperadamente buscando seguridad externa, a ser libre de vivir mi vida a mi gusto (¡siempre lo era, lo soy, y lo seré!), habiendo descubierto seguridad en Dios, la seguridad interior (lee más sobre la seguridad interior, que está incluida dentro de mi identidad encarnada, haciendo click en este link: Introducción a (en) la seguridad interior).

Si yo pude lograr esto, tú también puedes lograrlo. No tienes por qué conformarte con “sobrellevar” el TOC—esto es una asunción. Si crees que no puedes vivir una vida libre de TOC, ni siquiera consideras que esta sea una posibilidad. Recuerda: tú asumes lo que tú deseas que sea verdad para ti (¡debes verdaderamente desearlo en primer lugar!). Audazmente, asumí que mi vida está rebosando de amor, bienestar, y placer—con un poquiiito de drama, para que sea más interesante ;) E, inevitablemente, el mundo me reflejó lo que yo ahora era—me refleja lo que yo ahora soy.

(Descargo de responsabilidad: No soy profesional de salud ni pretendo serlo, este post está basado en mi experiencia personal. Busque atención médica o psicológica si tiene o sospecha tener alguna condición mental; este post no pretende curar, tratar, ni diagnosticar condición mental alguna.)


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