¿Piensas lo que no quieres y no quieres lo que piensas?

Bien-diciones y mal-diciones

¿Has pausado para reflexionar sobre esto? Con lo tumultuosa que puede ser la vida, priorizar el responder (consciente, deliberado) exige detenerse, predominando así el reaccionar (automático, impulsivo) que surge ininterrumpidamente. Sin una programación consciente de tu subconsciente (tu piloto automático) con base en tu identidad deseada, reaccionas de forma incoherente e incompatible con quien quieres ser. Cuando nos “va mal”, nos preguntamos por qué siempre nos pasa esto a nosotros, sin reconocer los pensamientos que habíamos estado entreteniendo.

¿Cómo esperamos cosechar bendiciones (decir el bien) si nos empeñamos en sembrar maldiciones (decir el mal) en nuestra mente? Una palabrita clave es “entretener”. Con “entretener ciertos pensamientos”, quiero expresar el que les confieras la materialización gracias a tu CONVICCIÓN-INTENCIÓN. “Sentir el deseo realizado” justamente se refiere a alcanzar y mantener la convicción-intención interior. Vivimos una realidad sentimental, TODO es sentir—incluida la convicción y la intención.

Cabe resaltar que el solo hecho de tener un pensamiento NO significa que automáticamente se vaya a tangibilizar, y esto va tanto para lo positivo (lo que quieres) como para lo negativo (lo que no quieres). No hay por qué monitorear todo pensamiento e intentar “corregir” o “neutralizar” aquellos que no son placenteros—lo que resistes, persiste. Obtienes más de aquello a lo cual le prestas atención, ya sea que lo acojas o lo rechaces. Los pensamientos naturalmente cambian al cambiar la identidad encarnada. En cuanto a tus deseos, si no estás dispuesto a persistir en la convicción y entregarte a la intención, solo tener pensamientos DE ellos y no DESDE ellos hará que permanezcan estados de ser aún no ocupados por ti.

Creer, saber, y ser

Los que sí se manifiestan son los pensamientos que crees, que sabes, que ERES (incorporas a tu identidad). Uno sabe lo que es. Si yo veo un árbol, yo sé que es un árbol. No tengo por qué decir que creo que es un árbol (a pesar de que, implícitamente, sí lo crea): tomándolo objetivamente, es un hecho indiscutible que sea un árbol. Esto es lo que estamos haciendo constantemente con todo aquello que penetra nuestra consciencia (ya sea que sí tenga manifestación física o que no la tenga): creerlo (subjetividad), saberlo (objetividad), y serlo (identidad). En el ejemplo del árbol, el árbol pasa a ser parte de mi identidad al pasar a ser parte de mi mundo (“Yo veo un árbol”).

¿Qué pensamientos estás permitiendo hacerse tangibles? Exploremos los pensamientos un poco más a fondo… Todo aquello alrededor nuestro ha sido engendrado de la imaginación (siendo la naturaleza engendrada por la imaginación divina y los derivados de ella [objetos, disciplinas, sistemas organizacionales, naciones, etc.] por la imaginación humana [que, finalmente, es la imaginación divina]). Si queremos cambiar nuestra vida, hemos de empezar en la raíz de todo lo manifestado: nuestra imaginación. Lo que imaginas es privado, ajeno, solo tú lo conoces. Y, de ahí, reflexionas sobre tus imágenes mentales: esto es la asignación de significado.

Utilizando la simple analogía de un cuento, lo imaginado son las ilustraciones y el significado asignado es la narración, ambos pintando el relato que se quiere transmitir. Así, un mismo hecho puede ser interpretado de distintas formas por distintas personas, y una misma palabra puede poseer connotaciones distintas.

Aquellos actos imaginales que casamos con convicción-intención son aquellos deseos que se manifiestan. Es por esto que nuestra propia vida siempre nos delata al revelar nuestros verdaderos deseos, a pesar de que digamos lo contrario (hablaré sobre afirmaciones más adelante). Al mismo tiempo, paradójicamente, podemos albergar el deseo de cambiar.

Individuo y reflejo

El 3D nos refleja quién estamos siendo y, simultáneamente, no ha de ser considerado como validación de quién estamos siendo—esta es la paradoja del observador (Consciencia, individuo) y lo observado (emanación, reflejo). En general, hay que saber utilizar las paradojas a nuestro beneficio. En este caso, siendo el 3D como nuestro reflejo en el espejo, nos muestra detalles de los cuales no éramos conscientes y que quizás queramos refinar, y esta refinación es posible gracias a que nuestro reflejo nos mostró estos detalles.

¡Pero recordemos que nuestro reflejo no es nosotros en sí! Si levantas tus brazos, verás a tu reflejo hacer lo mismo—porque TÚ tuviste el deseo de levantar los brazos, estás convencido de tu capacidad de hacerlo y lo das por hecho, y tu intención desencadenó la acción física de levantar tus brazos (los tejidos requeridos se activaron y se desplazaron a la posición deseada con la cantidad de fuerza requerida y la energía calórica suficiente, estando el cálculo y la ejecución a cargo de tu subconsciente), todo esto sucediendo en menos de un segundo. Aunque, cuando estamos indecisos, este lapso de tiempo parece ser indefinido. Además, cuando nos olvidamos de nuestro poder (de asunción), este parece disiparse y ser absorbido por lo que físicamente percibimos—esta es la ilusión que resulta de buscar en lo exterior aquello que se encuentra en lo interior.

La visualización

La visualización en primera persona y tiempo presente sirve como herramienta para acceder a la convicción interior al invocar las sensaciones físicas y emociones que nos familiarizan con la realidad de nuestra, valga la redundancia, realidad deseada. Pero no es necesario activamente practicar la visualización al haber interiorizado que cualquier deseo que percibas es una posibilidad aún no materializada. Si, además de percibir un deseo, lo recibes (unión), la posibilidad se materializa.

La existencia material, pues, existe. En esta vida terrenal (y no, lo terrenal no tiene por qué ser separado de lo espiritual; ambos van de la mano), hemos de aprender a dirigir nuestra atención efectivamente para no solo participar en ella, sino ganar. La visualización puede resultar ser una herramienta valiosa, pero no hemos de olvidarnos de la intención. Alcanzada la convicción, no necesariamente significa quedarnos en “Sleep”. Es fundamental escuchar a nuestra intuición y tomar acción inspirada (más sobre esto en las siguientes secciones), ya sea que estés llamado a moverse o a reposar (conscientemente; el subconsciente sigue en movimiento para tangibilizar nuestros deseos asumidos).

Deseo y convicción-intención

El primer paso es aclararte a ti mismo qué es lo que quieres. Probablemente estés preguntándote por qué te tomarías la molestia de aclararte esto si ya sabes lo que quieres… ¿Verdaderamente lo sabes? A veces nos convencemos de que queremos algo cuando en realidad queremos otra cosa, pero por algún motivo decidimos optar por tratar de reemplazar nuestro deseo inicial por uno que resulte ser más “aceptable”. Si una persona tiene el sueño de ser un cantante, por ejemplo, puede que opte una carrera distinta porque cree que el aparentemente proceso lineal de estudiar a trabajar es relativamente más sencillo (las líneas ya establecidas brindan seguridad exterior) y que así conseguirá un empleo más fácilmente, considerando que su familia espera de él que sea un profesional exitoso.

Sin embargo, para él, ser exitoso significa expresar su esencia, recibir ingresos haciendo lo que enciende su alma, e inspirar a los demás al ser auténticamente él. Aunque su deseo es ser cantante, esta persona dice que su deseo es ser ingeniero. Como cree que su deseo de ser cantante no es viable, avanza por otro camino: ya ha culminado varios semestres de su educación como ingeniero y está continuando por este trayecto. Por sus acciones, parece que, efectivamente, su deseo es el de ser ingeniero. Pero, en su interior, existe un conflicto.

Ahora, en este ejemplo, no digo que lo que esta persona esté haciendo es un error (el no inmediatamente encarnar su identidad deseada [pensamientos, sentimientos, y acciones] de ser cantante), ya que todo lo que toma lugar en nuestras vidas permite la expansión de Consciencia. En general, de todo se puede rescatar lo bueno, lo favorable, hasta de lo que se puede considerar como error (tú asignas el significado).

Volviendo al tema principal de esta sección, incluso puede que te hayas condicionado a creer que es necesario cumplir ciertos requisitos antes de la realización de tu deseo (e.g., “Necesito tomar un curso de canto para aprender a cantar; si no, no puedo cumplir mi sueño de ser cantante” [identifica si en tu habla interna y/o externa te expresas condicionalmente], cuando hay muchos recursos libremente accesibles y la mejor práctica es… ¡cantar!). En ti, ¿hay algún deseo de tu alma que estás intentando reprimir y reemplazar? Al final, nuestros deseos intrínsecos siempre salen a la luz buscando expresión en lo tangible.

Al establecer tu deseo, no tomes en consideración el cómo ni el cuándo—solo establece cuál es tu deseo (el cómo y el cuándo están a cargo de tu subconsciente). Habiendo establecido tu deseo, ya has realizado la mitad del proceso de manifestación. Está bien si aún no tienes tu deseo compleeetamente claro, pero te aseguro que ya sabes lo que fundamentalmente deseas (material ➡ ️sentimental ➡ ️espiritual). Por ejemplo, si es que no sabes por qué ocupación optar, pregúntate en qué entorno quieres trabajar, en cómo quieres sentirte al desempeñar tu trabajo, y en cuál es el servicio que quieres ofrecer para expandir Consciencia.

Una vez que has identificado tu deseo, concédele CONVICCIÓN—ese saber certero, seguro, y sereno. Con la convicción, le abres los brazos a la INTENCIÓN: más que la fuerza de voluntad que viene de “lo humano” (centrado en lo material), la intención viene del ALMA (cuerpo, mente, y Espíritu). De la convicción-intención es que surgen los milagros, aquello que parece tan increíble que lo sería si no fuese porque sí es creíble—porque ES (por esto es que opto por decir sí-creíble en vez de increíble—¿por qué no creer en aquello que quieres saber y ser, a pesar de que sea considerado no creíble [no pudiendo pasar a saber y ser]?).

Acción inspirada

Sin embargo, lo que acabo de decir no significa que hemos de quedarnos con los brazos cruzados, esperando a que algo suceda externamente. Internamente, la intención nos lleva a la ACCIÓN. ¿Estás dispuesto a seguir tu intuición, los “susurros de Dios”? La intuición se expresa mediante querer hacer algo inexplicablemente y actuar fuera de nuestro normal. Tomar estas acciones inspiradas nos llevan a dar un “salto cuántico” a la realidad en la cual nuestro deseo está realizado. Y recuerda que si aún no ves tu deseo realizado reflejado en tu realidad física, no significa que no esté ya hecho: estás en el puente de incidentes.

El puente de incidentes consiste en una serie de acciones (“internas”, hechas por ti) y sucesos (“externos”, hechos por Dios [ambos son hechos por Dios, mas los menciono individualmente por especificidad]) que te llevan a la tangibilización de tu deseo, y está repleto de sincronicidades ocurriendo una tras otra. Tú eres el agente: Dios actúa a través de ti. En esas coincidencias que cuando suceden te dejan atónito, TÚ tuviste que estar ahí, en el lugar correcto y en el momento correcto, para presenciar sus desenvolvimientos.

“Gracias, lo aprecio…”

Hablemos brevemente sobre el agradecimiento y la apreciación, que complementan perfectamente la sabiduría presentada. Ambos juegan un papel importante y, a pesar de que a menudo sean mencionados en el ámbito de la manifestación, merecen ser mencionados nuevamente aquí. Dentro de nuestra sociedad, muchos están familiarizados con vehemente expresar lo que no quieren, viéndose esto reflejado en sus diálogos internos consigo mismos y en sus conversaciones externas con otros. Seguro hemos llegado a notar que la queja es abundante, mientras que la alabanza es escasa; se sobreestima lo desfavorable, mientras que se subestima lo favorable.

Estamos llamados a reconocer en qué estamos invirtiendo nuestro pensamiento y, de así desearlo, a actualizar nuestro foco de atención. Hemos de acostumbrarnos a tener una actitud de gratitud (valorar lo que se tiene tal como es, siendo especialmente útil en cuanto a algo “desfavorable”) y aprecio (aumentar aún más el valor de lo que se tiene, siendo especialmente útil en cuanto a algo favorable). Así, tu constante habitación en estos pensamientos de gratitud y aprecio da lugar a que sean, pues, hábitos, invocando sentimientos de bienestar, paz, y entusiasmo—¿y quién no se beneficiaría con más de estos? Cambiar tu pensar es cambiar tu vida. ¿Por qué? Porque cambias quién estás siendo, la identidad que estás encarnando.

Palabras de cierre

Hasta aquí por ahora :) Por cierto, en otros posts me explayaré sobre el tema de tomar acción inspirada, que justamente es la acción que la intuición nos llama a hacer, y además sobre el tema de la identidad como base de la manifestación—son temas interesantes con muchas sutilezas que valen explorar y entender.

Y tú, ¿ya mantienes como hábito el pensar (en) lo que quieres? ¿A qué le estás permitiendo existir con tu hablar? Te leo en los comentarios. Recuerda que si deseas más asistencia para cambiar tu mentalidad, manifestar tus deseos, o explorar tu espiritualidad, y globalmente vivir una vida absolutamente sí-creíble (¡porque es real!), no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de un DM en Instagram 📨 o un correo electrónico y vemos la opción de trabajar juntos en tu crecimiento personal con coaching 1:1 🥳


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